Bob Marley – ¿El último Profeta?

Su vida, su historia.. El niño pobre que se convirtió en profeta.

La luz de un nuevo día aclara las calles, el calor comienza a sentirse con una leve brisa que lo acompaña y en un asentamiento sencillo de Nine Mile, un mestizo de seis años juega con su pelota, haciéndola rodar, pisándola contra las calles de pedregullo, corría el año 1951… Cedella sale a la puerta a llamar al niño, este levanta su mirada para ver a su madre y solo resuena en las paredes el sonido de esa voz cálida… Robert come to eat!!!.

Un instante típico, una infancia humilde, un niño simple, sencillo que mira a su madre esforzarse cada día para poder repetir esa frase, Robert Come to eat!!! Con orgullo, con pasión, sin imaginar ninguno de lo dos, que algún día sería ese niño un profeta en su tierra, un icono de la cultura, un hombre de paz y de amor.

Robert Nesta Marley, más conocido como Bob Marley, nació el 6 de febrero de 1945, hijo de Cedella Booker y Noval Marley. Una madre que supo hacer lo imposible por darle lo mejor a su hijo dentro de sus posibilidades, con un padre ausente, militar y congraciado con el ejercito Ingles, que poco ve a su hijo y termina muriendo cuando Bob tenía tan solo 9 años.

Cedella una tradicionalista Afro-Jamaiquina y Noval un jamaiquino blanco con descendencia Inglesa que marcaron hasta en su color de piel a su hijo Bob, ya que siempre fue motivo de burlas durante su infancia y adolescencia por el tono que tenía (Mestizo, mezcla de dos razas) entres sus iguales, Hecho que reforzó sus raíces y que marcaría su amor y lealtad hacía la raza Negra.

Ya desde su juventud Bob comenzó a sentir afinidad por la cultura rastafarí a tal punto que se veía reflejada en su música y en el curso de 1966 Jamaica recibe la visita del emperador etíope Hailè Selassiè, quien impulsó y renovó el importante movimiento en la isla. Se comenzaban a vislumbrar los primeros rayos de luz para los Wailers y su música comenzaba a tomar rumbo hacía lo que sería un icono, no solo del movimiento y la religión rastafarí, sino también un de una cultura que fomenta la paz, el amor, la inclusión, el desarrollo de los pueblos y mucho más…

Sería maravilloso en este momento hablar sobre su música y lo que logró una banda tan humilde a nivel mundial, pero estamos escribiendo estas lineas para conocer al hombre, al profeta. Su música habla por si sola, sus éxitos también, basta hacer una breve búsqueda para poder reconocer la magnificencia de su obra, tanto de Bob Marley,  los Wailers (Junior Braithwaite, Beverly Kelso, Bunny Wailer, Peter Tosh, Cherry Smith, Aston Barrett, Carlton Barrett), o la Talentosa Rita Marley y también su Esposa.

Un hecho que lo marcaría para siempre…

(Texto de: Damian Martín)

Bob Marley deja caer el pomelo rosado que estaba comiendo, su cuerpo se paraliza y lo único que siente es un ardor que nace en su pecho y termina volviéndose intenso y desgarrador en su brazo izquierdo. Su amigo y mánager Don Taylor se abalanza sobre él y recibe cinco disparos en su abdomen.

El cantante no puede distinguir mucho. Solamente escucha varios gritos, chillidos y sollozos a lo largo de toda la casa. Su vista se nubla, sus piernas se vencen, se desploma sobre el piso y siente como la sangre tibia penetra en su ropa. Hace un último intento y escapa hacia el parque, son apenas cuatro metros pero las detonaciones de las ametralladoras y los insultos de los atacantes llevan al extremo y multiplican por diez la adrenalina. Finalmente termina cayendo entre unos arbustos y cierra sus ojos. Sueña con un cielo azul, una pradera verde y una guitarra que jamás rompe cuerdas.

Al despertar, siente como aquella quemazón se transforma en un dolor agudo. Se entera que su esposa Rita ha recibido un balazo en medio de la cabeza. La bala quedó alojada entre el cráneo y el cuero cabelludo. Don perdió mucha sangre y tiene un proyectil incrustado en la base de la columna vertebral. Los que no fueron afectados por la pólvora fueron sometidos al horror de un intento de masacre. Larga en llanto y pregunta cuántas muertes ha dejado aquel atentado. Su llanto se hace aún mayor cuando le responden que milagrosamente no hay ningún fallecido. “Es un milagro de Jah. Es una bendición de Haile Selassie”, exclama en forma de alabanza.

Es un 4 de diciembre en Jamaica, la situación política y social sigue crispada, los dos bandos que se disputan el poder (el Partido Nacional Popular dirigido por el socialista Michael Manley y el Partido Laborista Jamaiquino) se juegan las últimas cartas para hacerse del gobierno. Y eso incluye utilizar el nombre del artista más influyente de la historia de esa histórica colonia británica. Un hombre que ha traspasado el arte, la política y los derechos humanos. Es el hombre que le demostró a su pueblo que los que sueñan despiertos viven cubiertos por una ilusión y despiertan en medio del sueño.

Corre el año 1976 y Bob Marley se encuentra en la cresta de su carrera. Su Jamaica se encuentra en una cresta pero de violencia y una escalada bélica civil producto de las esquirlas de la Guerra Fría. La Unión Soviética y la CIA se disputan el control de una isla que no les aporta mucho excepto una excelente ubicación estratégica muy cercana a Bahía de Cochinillos y a Miami.

El cantante sabe que su país lo necesita más que nunca. Se fuma un cigarrillo de marihuana, se encomienda a Jah, venda sus heridas, toma su guitarra Gibson Les Paul y sube al escenario del Parque de Héroes Nacionales. Es un 5 de diciembre de 1976 y el público enardecido espera por aquel profeta musical que les trae algo de alivio. Durante algo más de noventa minutos de recital no hay partidos políticos, no existe el fuego enemigo y la buena vibración transmitida por la música de Robert Nesta Marley y los Wailers acapara la atención de todo Kingston.

Su vida, Su lucha, Su obra…

Logra que ambos partidos políticos (Principales actores de la guerra civil en Jamaica) suban a escenario y estrechen sus manos, aunque a las 48 horas todo se vuelve a desmadrar. Pero había logrado marcar un hito, un cambio, había logrado nada más, ni nada menos, detener » el fuego» con sus palabras de amor, con su mensaje de esperanza, con su mensaje de paz.

Este hecho cambiaría su vida para siempre y dentro de el sabía, que para el mundo que lo recibía Bob Marley, había dejado de ser un simple mortal, un cantante, una voz que lucha… Había pasado a ser un mito viviente, un Profeta exiliado de su propia tierra!! (Ya que después de este episodio y por su seguridad exilia a Inglaterra)

Robert muere a los 36 años de Edad intentando volver a Jamaica en un fructuoso vuelo que termina descendiendo en Miami para poder atender su debilitado estado de Salud. Un melanoma debajo de una uña que se convirtió en Cáncer y mucho tiempo sin tratamiento debido a sus creencias,

hicieron que se extendiera por todo su cuerpo, sus pulmones y su cerebro, terminando con la vida de este gran Hombre.

Su vida se rigió por la cultura y religión que profesaba, sus hábitos y sus convicciones. Si bien es un personaje amado por muchos, pero también enjuiciado por otros (Como suele suceder en estos casos) Robert hizo de su vida un verdadero camino a Babylon, un camino a la tierra prometida y desde allí sembró su mensaje de amor y paz.

Es imposible, si se lee y repasa lo escrito hasta aquí, no hacer comparaciones obvias con tantos personajes de la historia que marcaron un antes y un después de su aparición en la tierra.

Su vida humilde, sus creencias, su forma de expresión hacía el mundo, sus «sacrificios» su visión etc. Se asemejan tanto a otros profetas, hombres y mujeres de amor, de luz que impregnaron con su mensaje y sabiduría a civilizaciones enteras y que perdura en el tiempo.

Jesús, Gandhi, La madre Teresa y muchos más que hicieron de su vida, un servició en nombre de Dios, Fuera cual fuera, pero siempre alabando un mensaje de paz, amor y humildad.

“El amor nunca nos deja solos”. (Canción Could You Be Loved).

“Hasta que el color de la piel de un hombre no sea tan poco significativo como el de sus ojos, yo digo guerra”. (Canción War).

“Abre tus ojos, mira dentro. ¿Estas satisfecho con la vida que estas viviendo?” (Canción Exodus).

“Compadécete de aquellos cuyas posibilidades son menores, no hay lugar para esconderse del Padre de la creación”. (Canción One Love).

“Emancipaos de la esclavitud mental, nadie salvo ustedes puede liberar su mente” (Canción Redemption Song).

“En este gran futuro no puedes olvidar tu pasado”. (Cancion No Woman No Cry).

“Es tu amor lo que busco. Es mi amor de lo que huyes”. (Canción Waiting In Vain).

“No olvides tu historia ni tu destino” (Canción Rat Race).

“Si sabes tu historia, entonces sabrás de donde vienes”. (Canción Buffalo Soldier).

“Todo hombre tiene derecho a decidir su propio destino”. (Canción Zimbabwe).

La cultura Rastafarí

Rastafari es el nombre de un movimiento espiritual que surgió en la primera mitad del siglo XX en Jamaica. Los rastafaris (también conocidos como rastas) creen que Haile Selassie I fue la reencarnación de Jah y toman a Marcus Garvey como una especie de predicador o profeta.

El movimiento rastafari sostiene que la población de raza negra, que desciende de los esclavos capturados por el hombre blanco y llevados a diferentes países del mundo, debe regresar a África para desarrollarse en su tierra de origen. Para sus seguidores, la tierra prometida es Zion, un concepto que puede referirse a Etiopía o a África junto a la Península Arábiga.

El rastafari considera a Jah como el dios que representa a la Santísima Trinidad (PadreHijo y Espíritu Santo). Haile Selassie I, un hombre nacido como Tafari Makonnen en 1892 y fallecido en 1975, es señalado como la tercera reencarnación de este dios tras Melquisedec y Jesús. Cabe destacar que Selassie fue emperador de Etiopía.

Quienes profesan este culto suelen llevar trenzas (dreadlocks) en el cabello, que muchas veces cubren con un gorro conocido como tam. Además utilizan ropa con los colores rojo, amarillo y verde, y fuman marihuana con un fin ritual, ya que consideran que esta droga les permite acercarse a Jah.

Es habitual que este movimiento se asocie con la música reggae, ya que Bob Marley era rastafari y muchas de sus canciones difunden esta filosofía. Por el mismo motivo, se vincula al reggae con el consumo de marihuana que promueven los rastas.

Se conoce con el nombre patois jamaiquino a uno de los dos idiomas que se hablan en Jamaica, siendo el otro el inglés. Existen diversas palabras y frases asociadas directamente con el movimiento rastafari, entre las cuales se encuentran las siguientes:

* Zion: además del significado expuesto en un párrafo anterior, Zion puede usarse para dar nombre al valle sagrado en el cual descansan los rastafaris cuando fallecen, el sitio al cual se dirigen después de la vida, de manera similar al paraíso para los cristianos;

* Babylon: este término sirve para representar un sistema de pensamiento que se aleja de Jah. En pocas palabras, su significado es el opuesto al de Zion, con lo cual se puede decir que hace alusión a todos los conceptos considerados negativos para los rastafaris, como ser el comunismo y el capitalismo, entre otras formas de vida modernas que van en contra de sus creencias y principios.

* Downpression: es la manera rastafari de referirse al concepto de opresión. Se forma por el equivalente a esta última palabra en inglés más «down», que hace alusión a la posición de quien sufre la opresión, que no puede levantarse sino que se mantiene agachado;

* Irie: engloba las emociones, los sentimientos y cualquier cosa considerada positiva para los rastafaris. Puede tratarse de un estado que se alcanza por medio de la meditación, pero también de un saludo cordial;

* Livication: dado que la palabra inglesa para referirse a «dedicación» es «dedication» y el sonido de las primeras tres letras es muy similar al de la palabra muerto (o muerta, tanto en singular como en plural), «dead», el movimiento rastafari opta por cambiar su comienzo por «liv», haciendo alusión al término «live», que significa «vivir» o «vivo», según el contexto;

* Overstanding: de manera similar a livication, overstanding es el equivalente a «understanding», comprensión, pero deshaciéndose de «under», que puede traducirse como «abajo», para evitar cualquier connotación negativa o de sumisión a las ideas ajenas;

* Karamawi: se trata de la alabanza más alta a Dios que puede pronunciar un rasta, y lo hace desde lo más profundo de su ser, generalmente en fiestas y momentos de meditación.

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