Por Jorge Fernández Gentile

jfgentile2002@yahoo.com.ar

Desde la aparición de este suplemento, la temática paranormal y fantasmagórica ha sido una constante, y está muy bien, porque eso es lo que los fieles lectores quieren conocer y enterarse… Sin embargo, hasta el momento, desde estas líneas se plantearon investigaciones, casos, fenómenos, misterios e imágenes que no suelen tener una explicación, al menos desde lo racional o científico. Claro que muchos son los que aún solicitan aclaraciones, explicaciones más detalladas, pormenores de cuestiones que, en lo posible, se tratará de aclarar en estas líneas, aprovechando otros aspectos que hasta el momento no se ha focalizado, pero siempre con la búsqueda de autenticidad de una aparición, para llevar adelante algo que requiere de mucho habilidad, conocimientos, paciencia y, porqué no, para llegar al objetivo deseado.

La palabra «fantasma» tiene su origen en un verbo griego cuyo significado es “mostrarse” o «aparecer». De esta manera, se podría definir a un fantasma como un fenómeno eminentemente sensorial, y que, por lo tanto, genera reacciones de por sí traumáticas, que asustan y mucho a los que se cruzan con uno de ellos. Sin embargo, otro, en vez de sentirse aterrorizados, viven en la continua búsqueda de esas entidades etéreas.

Pruebas, la clave

Para iniciar una investigación consciente y minuciosa, se deberá buscar las causales naturales o sobrenaturales que pueden haber dado lugar al hecho que motiva el estudio. Los ruidos fantasmales muchas veces suelen ser provocados por elementos totalmente cotidianos, como por ejemplo por cuestiones que tienen que ver con los ruidos propios de una vivienda (cañerías que vibran por el efecto del mal funcionamiento de los “cueritos” o el vástago, vibración de puertas y ventanas debido al tráfico callejero o de subterráneos, lo que pueda generar el clima, con la la lluvia y el viento como protagonistas, el revoloteo de pájaros en la oscuridad, los consabidos ruidos de perros y gatos… todo puede contribuir a generar el clima convocante para una aparición.

Así, por ejemplo, en una oportunidad, en un domicilio donde los moradores vivían atormentados, se constató que los fantasmas eran simplemente ratas empujando manzanas almacenadas en un hueco de una pared del desván. Hecho que demostró que el fantasma no era tal…

Otro caso famoso es el del «fantasma de la calle Villarroel», que a finales de los años ´70 trastornó la opinión de los españoles: el presunto «fantasma» resultó ser un hombre sin empleo ni hogar que solía refugiarse en una casa en construcción, luego que se marchaban los operarios. Los ruidos que causaba empezaron por inquietar al sereno de la obra y a los vecinos… ¡pero la «vox populi» acabó asegurando que se trataba del alma en pena de un cadáver que había sido hallado al excavar los fundamentos de la nueva casa!

Ante este tipo de hechos, el investigador debe mostrarse escéptico sobre las explicaciones paranormales que le parezcan sospechosas. Pero debe tener también considerar todo lo que hasta entonces se sabe de los fantasmas: su existencia ha sido aceptada con naturalidad en casi todas las culturas, a lo largo de la historia. Sólo en Occidente, el desarrollo del punto de vista científico en los últimos siglos ha hecho que su existencia y su naturaleza fueran cuestionadas. Aunque la actividad estudiada en diferentes universidades del mundo sobre el tema son muchos más que los que le apuntar al escepticismo. Aun cuando muchos reaccionan ante la idea de fantasmas con una mezcla irracional de temor, ridículo y risa. Una manera de rechazar o temer de lo desconocido.

Creer, pero no tanto…

En la basílica de Domrémy, Francia, en 1925, dos figuras fantasmales aparecieron detrás de un turista, y si bien es reconocido por quienes los han visto, luego ellos mismos no creyeron lo que acababan de presenciar, una reacción bastante frecuente, debido a que muchas mentes humanas rechazan instintivamente lo que no pueden interpretar. Sin pruebas más contundentes, será difícil que lo acepten.

Pero… ¿qué es un fantasma? Algunos diccionarios lo definen como «figura de una persona muerta que se aparece inesperadamente ante seres vivos». Sin embargo, la palabra ha adquirido también otros sentidos, como por ejemplo el de «persona entonada o presuntuosa», o de «imagen de un objeto impreso en la fantasía». Frederick W. H. Myers, uno de los primeros investigadores psíquicos, se refería a la noción de «vestigio» que posee el concepto de fantasma, cuando los caracterizó como «una manifestación de energía personal persistente», conclusión a la que llegó después de estudiar una gran cantidad de datos.

Existen numerosas pruebas de que ver y oír una presencia fantasmal es una experiencia muy común. En 1889, la Society for Psychical Research, de la que Myers fue socio fundador, inició una investigación de experiencias de apariciones, basada en lo siguiente: ¿Alguna vez, creyendo estar despierto, tuvo usted la clara impresión de ver o ser tocado por un ser viviente o un objeto inanimado, y esa impresión, por lo que usted sabe, no se debió a cualquier causa física externa?. La respuesta no resulta obvia…

Cerca del diez por ciento de las respuestas de los 17.000 encuestados fueron afirmativas. Otras encuestas en varios países confirmaron este porcentaje. Por otra parte, el investigador G. N. M. Tyrrell, en su libro Apparitions (Apariciones), de 1943, identificaba cuatro importantes grupos en base a la conducta de los fantasmas, mucho mejor conocida que su propia naturaleza.

 

Los cuatro grupos de Tyrrell

El primero de los grupos de Tyrrell lo conforman las apariciones que frecuentan habitualmente un lugar determinado. No suelen provocar miedo, son inofensivos y a veces llegan a ser tratados como un miembro más de la familia. Además, existen numerosas pruebas fotográficas que respaldan su existencia. Ya se ha dicho que existen muchas fotografías de fantasmas tomadas en iglesias: de monjes, de clérigos, de fieles arrodillados…

En ese contexto, se destaca el caso de dos sacerdotes fantasmales aparecieron, junto con la turista lady Palmer, en una foto que tomó en 1925 su amiga la señorita Townsend cuando estaban visitando la basílica de santa Juana de Arco en Domrémy (Francia). Pero el premio a la calidad técnica en una fotografía de un fantasma habría que concedérselo al reverendo K. F. Lord, de Newby (Yorkshire); registró la presencia de un espectro muy nítido -aunque un poco teatral- que se hallaba de pie ante el altar con las cuencas de los ojos vacías.

La segunda categoría de fantasmas, según la clasificación de Tyrrell, es la de las apariciones post-mortem. Suelen tener lugar poco tiempo después de la muerte de un ser vivo, y no acostumbran a estar relacionadas con un lugar o un acontecimiento concreto.

En tercer lugar están los considerados casos «críticos»: la aparición de alguien que está viviendo una experiencia importante -probablemente desconocida por el testigo de la aparición- como puede resultar un mal incurable, un grave accidente, y obviamente, la muerte, siempre clave en este tema.

La última de las categorías de Tyrrell es la aparición menos conocida y quizás la más sorprendente de todas: la inducida experimentalmente. En estos casos, el fantasma no es el de una persona muerta o moribunda, sino el de alguien que está con vida, y que intenta deliberadamente hacer que su imagen se haga visible a otra persona. Tyrrell se preguntó por qué un experimento tan fácilmente repetible había sido ignorado por los investigadores, sobre todo teniendo en cuenta que las experiencias de viajes astrales si han sido objeto de estudio.

 

Los fantasmas cuya existencia ha sido comprobada de forma más fehaciente, y que son considerados genuinos por los investigadores serios, presentan generalmente una serie de rasgos comunes. Obedecen a las leyes de la perspectiva, según el punto del espacio desde el que se los contempla; parecen sólidos; se reflejan en los espejos y producen ruidos sincronizados con sus movimientos (voces, pasos, golpes…). Generalmente dan la impresión de ser tan reales como los seres vivientes, aunque sólo durante un período limitado. Su presencia también puede provocar en los observadores una súbita sensación de frío, aunque a veces también se eleva la temperatura, y una vez que desaparecen los niveles vuelven sobre sí…

O tal vez para entenderlo mejor, podemos tener en cuenta la definición del padre del espiritismo Allan Kardec: PERIESPÍRITU. Encontramos clara su definición en EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, preguntas 93, 94 y 95: “El Espíritu se encuentra revestido de una sustancia vaporosa para ti, pero todavía muy grosera para nosotros; bastante vaporosa, sin embargo, para que pueda elevarse en la atmosfera y transportarse hacia donde quiera.”

“Así́ como el germen de un fruto se halla circundado por el peri esperma, también el espíritu propiamente dicho está rodeado de una envoltura que por comparación podemos denominarla periespíritu.

 

Los Postergesist

Un avión Tri-Star de la Eastern Airlines se estrelló el 29 de diciembre de 1972. Luego del accidente fueron vistos los fantasmas del piloto y copiloto. Esa sensación constituye también un rasgo típico de los casos de actividad poltergeist, aunque estos son muy distintos de los fantasmas convencionales: hacen que se muevan los objetos, pero no son visibles. Se ha informado de apariciones asociadas con actividad poltergeist, pero nadie ha visto a un fantasma arrojando un objeto.

Cabe destacar que la definición de postergeist (del alemán poltern, hacer ruido, y Geist, espíritu) es un fenómeno de paranormalidad que engloba a cualquier hecho perceptible, siempre que sea naturalmente violento e inexplicable, desde la física, producido por una entidad o energía imperceptible.

El término suele utilizarse coloquialmente para definir todos los acontecimientos violentos que suceden en un lugar supuestamente encantado, y para los cuales no existe una causa aparente que pueda describir la ciencia. Entre los fenómenos poltergeist, se incluyen por lo general, ruidos inexplicables, movimientos de objetos inanimados, materialización, desaparición de comestibles, olores extraños y ataques físicos.

Vale aclarar también, que los llamados poltergeist, siempre están ligados a una persona en particular, son de alguna manera provocados a través de un ser viviente, muchas veces un adolescente, por este factor se creyó durante mucho tiempo que era un tipo de actividad psíquica.

Ver, o no ver…

Hay que considerar que los fantasmas suelen ser vistos por más de una persona al mismo tiempo, aunque no necesariamente por todos los presentes. Esto suele ser suficiente para descartar la posibilidad de engaño o error, pero la verdadera naturaleza de la aparición sigue siendo un misterio. No tiene por qué ser necesariamente un espíritu desencarnado; podría ser un fenómeno «inter subjetivo», creación conjunta de las mentes de quienes lo ven.

Una aparición suele proporcionar pruebas claras de su naturaleza no física. Puede atravesar paredes; a veces aparece y desaparece por puertas también fantasmales que se abren y se cierran mientras las puertas «reales» permanecen cerradas; puede ser transparente y desvanecerse. Sin embargo, parece claro que esos inasibles espectros pueden ser registrados por una película fotográfica, cámara de video o grabadores de sonido. Existen, como hemos visto, muchas pruebas de este tipo, aunque pocas son convincentes.

Verdades y mentiras

El fraude es algo tan corriente en el campo de la fotografía psíquica, que se ha prestado poca atención a los casos auténticos. Uno muy impresionante es el ocurrido en 1936 en Norfolk, Inglaterra, en casa del marqués de Townshend. Un fotógrafo profesional y su ayudante tomaban fotografías de la casa. Mientras enfocaban la escalera, el asistente dijo haber visto una figura fantasmal que bajaba por ésta. Y la foto tomada en ese momento, auténtica y no manipulada en opinión de los expertos que la examinaron, muestra, de hecho, una figura borrosa. Desde hacía tiempo, se decía que una «dama de marrón» frecuenta aquel caserón. Lo vieron al mismo tiempo dos testigos en 1835. Más tarde, otra persona llegó a dispararle un escopetazo. Y un año después fue el propio lord Townshend, junto a dos amigos, quienes la vieron.

Pero tanto si se basa en fotografías como en testimonios hablados y escritos, no siempre resulta fácil, para los «cazadores», realizar su labor. En gran medida, porque los estudios generalmente son efectuados por grupos independientes, con presupuestos y medios acotados, aunque, cada día más, altas casas de estudios de todo el mundo comienzan a prestarle atención, y asignar presupuestos, para un tema aún discutido, pero que sigue interesando, y mucho, a miles de personas.

 El dato!!!!

El libro de Job: «El miedo descendió sobre mí, y el temblor hacía que chocaran mis huesos. Entonces un espíritu pasó ante mi rostro: se me pusieron los pelos de punta. Estaba inmóvil, pero no pude discernir su forma.» Así describe el libro de Job (4, 14-16) la reacción ante un fantasma.

 

Un cuadro indescifrable, en varios vuelos comerciales

El piloto Bol Loft y su ingeniero de vuelo, Donald Repo, quienes murieron durante un accidente aéreo de un aparato marca Tri-Star, aparecían en varios vuelos de línea, con una particularidad: en todas esas aeronaves se había utilizado piezas de repuesto del avión estrellado.

La historia fue así: Un Tri-Star del vuelo 401 de Eastern Airlines se estrelló en un pantano de Florida en diciembre de 1972, con un saldo de 101 muertos. Los fantasmas de Loft y de Repo fueron vistos más de veinte veces por miembros de tripulaciones de otros Tri-Stars de la misma compañía, especialmente en aviones que llevaban piezas de recambio recuperadas del avión que había sufrido el desastre. Las apariciones eran descriptas, invariablemente, como seres reales. Informaron de ellas tanto hombres y mujeres que habían conocido a Loft y Repo, como otros que les reconocieron después en fotografías. El hecho se hizo conocido en el mundillo de la aviación, y hasta apareció un relato de los hechos en el boletín de la US Flight Safety Foundation, en 1974.

Al respecto, el escritor John G. Fuller realizó una investigación exhaustiva del caso, con la ayuda de varios empleados de las líneas aéreas, quienes le proporcionaron gran cantidad de testimonios convincentes. Algunos afirmaron que los libros de vuelo que mencionaban las apariciones habían sido retirados, y que algunos de los testigos habían sido amenazados con una visita del psiquiatra de la compañía. Además, se realizó una sesión espiritista en presencia de la viuda de Repo, tras la cual ésta quedó convencida de que su marido seguía «existiendo». Este caso hubiera podido ser casi perfecto, si la compañía aérea hubiera cooperado, pero -comprensiblemente, desde luego-, no lo hizo.

Investigar, pero con total seriedad

por Ariel M. Lopez

arielmlopez@gmail.com

Durante la última década, un sinfín de grupos de investigación fueron logrando ganar terreno en el campo de la investigación paranormal. Hoy en día podemos decir que hay prácticamente un grupo por país y hasta nos atreveríamos a afirmar que lugares como EE.UU Y Europa tienen cubierta la mayoría de sus regiones con por lo menos un grupo en cada ciudad importante. Muy lejos de ser caratulados como los míticos  «Cazafantasmas» de las películas de Hollywood. Llegando a la investigación haciendo sonar la sirena del Ecto1, con sus mochilas de protones y medidores de energía con luces y movimientos. Estos investigadores invierten gran cantidad de su tiempo cotidiano y grandes cantidades de dinero en la adquisición de equipamiento para poder brindar un servicio gratuito y de investigación constante. Han decidido casi de forma unánime e implícita, no cobrar por sus investigaciones, y desde ese lugar diferenciarse de los míticos personajes que suelen quitarle el dinero a la gente por brindar un servicio dudoso y hasta engañoso. Gracias a esta singular medida y un afán desinteresado en poder ayudar a los demás, en un tema muy poco usual y que solo algunos se animan a realizar. Estos grupos han ganado terreno paso a paso, año a año y se han transformado en un referente, una constante cuna de información, datos y evidencias sobre la documentación de este increíble fenómeno. Una característica de estos grupos de investigación es el afán por documentar este tipo de actividad en distintos lugares y para esto cuentan entre otros equipos con: Cámaras infrarrojas y Ultravioletas, Medidores de Campos electromagnéticos, Sistemas de luces especiales, laser grid, detectores de movimiento, de variación de temperatura, de sombras, cámaras térmicas etc . etc. etc.

En la actualidad y al haber podido experimentar constantemente y directamente sobre la fuente de investigación y no solo en un campo teórico, han logrado un gran avance en la creación de equipos para poder detectar este tipo de fenómenos en distintos lugares y circunstancias.

Otra de las ramas que continúa haciendo cada vez más  «ruido» en este tipo de investigaciones es la física cuántica. En los últimos años universidades de todo el mundo, han derivado sus estudios en un sin fin de pruebas que rozan con lo paranormal y hasta algunas de ellas apuntan directamente a dilucidar este tipo de fenómenos. Con estos datos y la cantidad no solo de apariciones, sino de documentación que se está logrando sobre el tema, esperemos que en pocos años el miedo a la muerte, o la eterna búsqueda de saber que hay después de la existencia, puede que se convierta tan solo.. En un nueva respuesta y logremos aceptarla como una etapa más de la vida. Mientras tanto… seguiremos intentando ver más allá de lo que nuestros ojos y oídos, pueden llegar a percibir.

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