Investigación Paranormal en el Castillo San Francisco (Egaña – Rauch)

Uno de los sitios más sombríos e imponentes que se pueden visitar, como el Castillo de San Francisco, cerca de General Rauch, fue motivo de una exhaustiva búsqueda de actividad paranormal. Y tuvimos éxito...

Investigar actividad paranormal y todo el misterio que envuelve el castillo de San Francisco, más conocido como castillo de Egaña, era un reto a superar.

A casi 280 kilómetros de la capital y a unos 20 de Gral. Rauch, camino a Tandil,  Crónicas Paranormales y el Grupo Gaiap , hoy investigadores y colaboradores de Dogma- Argentina  era algo que anhelaban hacía mucho tiempo.

Se comenzó a gestar el enorme desafío, que requirió de una gran infraestructura y de varios estudiosos del tema, además de equipos de avanzada tecnología para encarar el análisis. Porque la enorme edificación de tres pisos, construida por pedido de Eugenio Díaz Vélez entre 1918 y 1930, sin un estilo definido y con 77 habitaciones, enclavada en un bosque al que se accede por un camino de tierra, tiene su historia ya que, tras sus años de esplendor, llegó a funcionar como un orfanato en la década del 70, hasta que se produjo un asesinato.

El tiempo pasó y la bella construcción terminó con su actual imagen semi derruida en gran parte de su interior, pese a que existe una fundación que trabaja en restaurar y cuidar el lugar haciendo todo lo  que esta a su alcance para mejorar el sitio…

Se logró hacer contacto con ese ser que perdió la vida en un trágico suceso ocurrido en 1973. Pero antes habrá que contar una historia, que relatamos más adelante….

La investigación se inició pasadas las dos de la madrugada del domingo, con todo el equipo ya preparado, se hizo una recorrida por el interior del castillo para efectuar mediciones, reconocer y marcar varios lugares bastante peligrosos de transitar en la oscuridad, dado que faltan baldosas y los pisos de madera están semi destruidos, mientras se fotografiaban y observaban las paredes descascaradas, escritas y húmedas, invadidas por murciélagos, arañas y babosas que, en un ambiente por demás lúgubre, asustarían a cualquiera desprevenido.

Castillo

Se utilizaron grabadores digitales, cámaras de fotos, medidores de temperatura, sensores de movimiento y luz, sensores de movimiento con alarma sonora, cámara de video con infrarrojos, linternas, medidores de campos electromagnéticos y un péndulo de cuarzo con un atril para ver si se percibía actividad y mostraba algún movimiento ondulatorio.

El primer lugar elegido, el tercer piso, fue cubierto en dos grupos. En la parte externa (balcón) y las habitaciones posteriores  donde estuvieron Federico Orbes y Tony Ortiz, mientras que Leila Rick, Ariel López y quien estas líneas escribe Jorge Fernandez Gentile, cubrimos la habitación del primer acceso.

Federico Orbes colocando los equipos en la investigación

Federico Orbes – Colocando los equipos durante la investigación.

En ambos casos, se hicieron preguntas en las que se invocaron respuestas de entidades que pudieran ser capturadas por cámaras o grabadores de audio especiales. Pero mientras en el primero de los lugares no hubo grandes respuestas, en la sala de entrada todo fue muy diferente…

Es que allí el medidor K2, que se usa para medir el campo electromagnético –campo que, se sabe, las entidades pueden manipular mediante sus luces para entablar una comunicación–, comenzó a destellar sus luces.

López, jefe del grupo, le pidió que se detuviera y así lo hizo. Entonces comenzó una conversación que duró cerca de veinte minutos. (ver Video al final de la nota).

Se entabla un diálogo

Habida cuenta de que en el lugar funcionó durante casi una década un orfanato, se le consultó a la entidad si era un niño, pero contestó que no al detener sus luces totalmente. En cambio, a la pregunta de si había sido el cuidador que había muerto cerca del lugar (Eduardo Burg, quien fuera director del lugar), dio un rotundo sí.

Ariel Lopez - Director de Asgard - en plena investigación

Ariel Lopez – Director de Asgard – en plena investigación.

Luego se le efectuaron otras consultas muy puntuales y en casi todas respondió afirmativamente.

Por ejemplo, se encendieron a pleno las luces del K2 cuando se le preguntó si estaba contento de que su hijo Daniel Burg quien junto a Maribel García y otras personas en la actualidad luchan por conservar el lugar a través de una Fundación.
También se le comentó a la entidad sobre una supuesta historia que ronda por el lugar, según la cual había sido asesinado por haber visto un hecho de violación.

En ese caso, las luces se detuvieron por completo, con lo que desestimó la versión por completo para nuestra tranquilididad. Pero, ante la consulta de si era real que su muerte fue producida por un joven que se negaba a irse del orfanato, los destellos del K2 llegaron hasta el punto más alto de medición, que es el rojo – es una línea de leds que mide según la intensidad del verde, el amarillo y, como máximo, el rojo–. Respuesta más precisas, imposible…

A esa altura, el objetivo estaba cumplido, pero se le pidió que diera muestras al otro equipo de su presencia e hiciera mover las luces del K2 que ellos portaban, algo que Orbes y Ortiz pudieron observar nítidamente como única interacción. Sin embargo en esos momentos, mientras las luces se detenían y todo era filmado por dos cámaras, una -la que portaba López- se apagó sin explicación (aparentemente porque siguió filmando y quedo todo registrado en el video al pie de la nota), mientras que, por detrás del camarógrafo Nicolás, el mismo López alcanzó a divisar nítidamente la figura de un niño que se movía cerca de la puerta.

Y si bien gritó de inmediato al resto del equipo que fotografiara la imagen, ni Leila Rick ni quien esto escribe logramos hacerlo, dado que ambas cámaras misteriosamente también fallaron. O no tanto porque, cuando las entidades pueden manipular el campo electromagnético, las ondas de audio o la temperatura, también tienden a alimentar su energía de los dispositivos que se utilizan y, cuando uno de estos o varios empiezan a fallar al mismo momento, se sabe que algo va a suceder. Por entonces, la temperatura en el lugar bajó 3ºC de golpe…

(Ver video al pie de la nota)

Enseguida, el medidor volvió a encenderse y, a la pregunta de si seguía ahí el cuidador o si era un niño quien se encontraba en el lugar, las dos veces se iluminó en toda su dimensión.
La investigación continuó luego en el piso central y en la planta baja. Pero ya el clima era diferente, más límpido, sin tanta carga, como aliviado. Y el final de la investigación llegó pasadas las seis de la mañana.

Los resultados definitivos de lo realizado, que incluye evaluar miles de fotografías, imágenes, audios y demás elementos, darán un resultado más acabado, aunque algo es seguro: el castillo de Egaña todavía tiene habitantes y algunos de ellos aún quieren brillar.

 

Un castillo  impuso sus condiciones

El castillo de  Egaña pareció imponer condiciones para dejarse investigar por el equipo de Asgard – Ciudad de lo oculto. Es Barrial-Autoque, tras partir de Buenos Aires, las fuertes lluvias durante el trayecto y otras adversidades que debieron superar los investigadores parecieron de película.

Para empezar, en el castillo no hay luz –ni de dónde tomarla– y también es difícil lograr señal telefónica. Entonces, saber qué estaba sucediendo allí, si los preparativos previos se iban  desarrollando según lo planeado, era una verdadera incógnita. Y si bien el grupo de avanzada pudo, no sin dificultades, llegar a destino en la tarde, tras superar casi veinte kilómetros de un enorme barrial en pleno diluvio, para hacer una evaluación inicial del lugar, el grueso del equipo, que se movilizaba en una combi, por dos veces debió detener la marcha.

La primera, porque el vehículo “no quiso más”. Y cuando llegó el reemplazo, porque a casi cinco kilómetros del castillo otra cuestión mecánica, en medio de la nada y entrada la noche, también los dejó de a pie. Así, un grupo caminó ese trayecto en medio de la oscuridad, con unos pocos equipos de estudio y filmación, para arribar cerca de las 23.45. Recién entonces, una camioneta de la municipalidad “rescató” al resto… Para entonces una noche estrellada iluminaba el castillo.

El barrial que intento detener la investigación

El barrial que intento detener la investigación

 

En las imágenes se pueden ver el barrial en que se había transformado el camino que bordea Egaña, y el guardabarros y la rueda de uno de los autos, muy embarrados tras lograr pasar, no sin dificultad, semejante lodazal. Quienes crean que fue una simple visita al castillo se equivocan. La fría noche, con los pies y gran parte del cuerpo y la ropa humedecidos, no hicieron más que complicar el panorama…

 

Cansados, pero muy felices…
… por el deber cumplido. Parte del equipo de investigación posa para la foto: Jorge Fernández Gentile, Leila Rick, Ariel López y Federico Orbes, cerca de las 5.30, junto al fogón. En la imagen faltó Tony Ortiz –obvio, porque sacó la foto–,
el equipo de filmación, el Grupo Gaiap, con Guillermo Barrientos y Alejandro Dawidiuk a la cabeza, que también investigaron. Ahhh, y un agradecimiento muy especial para toda la gente de la Fundación que mantiene el lugar, con Maribel García, Daniel Burg y demás integrantes, por tantas atenciones.

El equipo de Crónicas Paranormales, un descanso antes de empezar

El equipo de Crónicas Paranormales, cansados pero Felices de estar en uno de los lugares más increíbles de la Argentina.

 

Como si todo esto fuera poco, nos acompaño uno de los más grandes historiadores y buscadores de lugares con historias perdidos en nuestro querido País. Fernando Jorge Soto Roland al cual no podemos dejar de hacer mención y al que le gustaría saber más sobre el castillo, les dejamos la reseña histórica e investigación realizada por el mismo.

Investigación Histórica por Fernando Jorge Soto Roland

 

Evidencia…

A Continuación Fotos y videos tanto de la investigación como de la evidencia recolectada.

 

Aparte de las fotos y los videos que están en edición vamos a ir agregando audios que ya están a disposición de los investigadores, pero creemos que la sesión del tercer piso, sumada a las experiencias personales y el material documentado es más que contundente como para asegurar que los niños, antiguos moradores y cuidadores del castillo San Francisco – Egaña. Siguen estando ahí, esperando a ser vistos y poder comunicarse con sus visitantes….

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