BACKMASKING. ¿Mensajes satánicos o grabaciones deliberadas?

Cuando la tecnología para editar los recordados vinilos, se puso en dudas a través de la técnica de pasar los discos “al revés”

 

¿Satanás en el medio de la escena? ¿Grabaciones a propósito de discos de vinilo que terminaron por desatar una relación tormentosa entre lo que fue la movida del rock y el llamado heavy metal de mediados de la década de los años ´60 hasta finales de los ´80, con los líderes de entonces de la Iglesia, amenazados por esas supuestas “obras del mal” o “mensajes satánicos”, como era escuchar un disco, pero al revés? ¿Acaso un divertimento de los genios de The Beatles, que tenían por pasatiempo esa práctica? Algo es cierto, suenan “raros”…
Existen un gran número de leyendas sobre los usos paralelos que se le podían dar a los vinilos de música de aquellas décadas. Desde la sincronización perfecta de un tema de Pink Floyd con el filme 2001 Odisea del Espacio, de Stanley Kubrick (ver tema aparte) hasta que los discos comenzaron a perder espacio en la industria de la música, con la llegada de los magazines y casettes, que cambiaron el rumbo.
Es verdad, muchas letras el rock y sus variantes se prestan a una y mil interpretaciones, es algo que parece estar fuera de duda. Lo que sucede es que en el contexto en el comenzaron a aparecer estos mensajes “ocultos” en grabaciones al revés hubo mucha confusión, demasiado engaño, ganas de divertirse y todo hasta que irrumpió la religión. Se trata de lo que se conoce como backmasking y desde su aparición se dieron decenas de historias, como para no dormir. Por eso, hay que ir por el principio.

La historia
El backmasking es una técnica de grabación en la que un sonido o mensaje se registra hacia atrás sobre una pista que, en principio, está destinada a escucharse hacia delante. Por lo tanto, cuando se refiere a esa práctica en la música, se está ante un proceso deliberado. Para hablar de esa técnica se debe remontar a la figura del francés Édouard-Léon Scott de Martinville, quien inventó el primer dispositivo capaz de grabar una vibración sonora con su fonoautógrafo, allá por 1857.
Tras su experiencia, llegaría años más tarde el fonógrafo del estadounidense Thomas Alva Edison, en 1877. Edison lograba un sistema de grabación mecánica analógica, en la que las ondas sonoras eran transformadas en vibraciones mecánicas mediante un transductor acústico-mecánico. Las vibraciones mueven un estilete que labra un surco helicoidal sobre el cilindro del fonógrafo. Finalmente para reproducir el sonido se invierte el proceso. Al año siguiente Edison observó que cuando la emisión era al revés, la canción seguía manteniendo la melodía en muchos casos, incluso afirmaba que el “cambio” producía nuevas interpretaciones y sonidos, aunque obviamente bajo un contexto diferente a la canción reproducida de forma original.
Ya en 1888, apareció en escena Emile Berliner patentando el gramófono, un instrumento similar al fonógrafo que se utilizó para darle sonido a las películas, además de ser el punto de partida de la CBS en Estados Unidos.

Hace más de 60 años
Ya en los años 1950, se empezó a tomar algo más en serio el uso y manipulación de los sonidos y música grabada y la tecnología de audio. Por un lado la denominada “musique concrète”, originaria de Francia, música electrónica vanguardista de la época donde se editaban conjuntos de fragmentos de sonidos naturales e industriales. Por el otro, la difusión y utilización de las cintas de grabación en los estudios de grabación. Así, estas dos tendencias confluyeron en una época de aprendizaje y experimentación, utilizando técnicas que permitían la descontextualización de un sonido, fijándolo en un soporte con el fin de tratar dicho sonido de manera separada. Se cortaba, se pegaba2, se superponía o se combinaba los sonidos resultantes, y con ello conseguían una partitura auditiva. Técnicas en las que, obviamente se incluían los efectos de una cinta inversa.
Qué hicieron los genios de Liverpool
La banda que lideraban John Lennon y Paul McCartney, junto a George Harrison y Ringo Star, incorporó las técnica de “musique concrète” para sus grabaciones de estudio, y fue en ese momento cuando le dieron “vida” al concepto de backmasking. The Beatles en realidad no inventaron la técnica, pero si la popularizaron. Incorporaron las técnicas de la “musique concrète” para sus grabaciones de estudio, cuando en 1966 lanzaban su séptimo álbum, Revolver.
Lennon, un verdadero “cerebro” de la formación, lhizo un gran número de experimentaciones en el álbum, pero todas quedarían eclipsadas por el tema “Tomorrow Never Knows”, posiblemente unode los primeros temas psicodélicos de su género. Pero aún más importante, se estaba ante una canción en la que se realizaron técnicas pioneras para la época, como el uso de una guitarra inversa o con efectos. Fue la primera vez que la banda tocaba con la Caja Leslie, para así obtener efectos como el “vibrato” a partir de la voz, y para la grabación se utilizó el sistema ADT que permitía duplicar el sonido de la voz. Una canción que se basó en un solo acorde. Lennon tocó posteriormente el tema al revés y le encantó el resultado. Al día siguiente se lo comentó al resto de la banda y también les gustó. Posteriormente escribió el tema “Rain”, el primer caso de mensaje a la inversa, ya que incluye voces pero al revés.
Todo se satiriza
Así que, a mediados de los ´60, y con la impronta revolucionaria que se vivía por entonces más el uso de una técnica innovadora y poco conocida dio para satirizar. En el caso de las bandas de rock y similares, apareció un elemento lúdico con el que se podían lanzar a registrar mensajes, subliminales o no, de todo tipo, como guiños a los fans, chistes y bromas de cualquier índole, evitar de alguna manera la censura, como simple elemento artístico o llegado el caso, de denuncia social o ataque hac1ia aquello con lo que no se estuviera de acuerdo, en una época de cambios drásticos de la sociedad. ¿Qué ocurrió entonces?
Pasó que un gran número de artistas decidieron “darse al backmasking”, y con ello comenzaron los primeros movimientos religiosos que acusaban a las bandas de incitar a la violencia y el satanismo. Y lo peor, se generaron cuatro casos por demás conocidos.

Estudios en 1985

En todo un intento por demostrar si existe o no el backmasking, y qué resulta de hacer girar “para atrás” una pista musical, los psicólogos John R. Vokey y J. Don Read efectuaron un estudio, utilizando el salmo XXIII de la Biblia o el “Another One Bites the Dust” de Queen. Tras evaluar ambos sonidos, los investigadores concluyeron en un resultado que informaron en un comunicado, bien escueto: “Tras el estudio no pudimos encontrar efecto significativo alguno de los mensajes invertidos sobre el comportamiento de los oyentes, consciente o inconscientemente”. Categórica definición.

 

 

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John Lennon llevaría a cabo un gran número de experimentaciones en el álbum, pero todas quedarían eclipsadas por el tema Tomorrow Never Knows, posiblemente uno de los primeros temas psicodélicos de su género. Pero aún más importante, estamos ante una canción donde se llevaron a cabo técnicas pioneras como el uso de una guitarra inversa o efectos. Fue la primera vez que la banda tocaba con la caja Leslie (para obtener efectos como el vibrato a partir de la voz) y para la grabación se utilizó el sistema ADT que permitía duplicar el sonido de la voz. Una canción que se basó en un solo acorde. Lennon tocaría posteriormente el tema al revés y le encantó el resultado. Al día siguiente lo comentó con el resto de la banda y también les gustó. Posteriormente escribiría el tema Rain, el primer caso de mensaje a la inversa (con la inclusión de voces al revés).

Así que nos encontramos a mediados de los 60 con toda una técnica innovadora con la que satirizar. En el caso de las bandas de rock y similares, un elemento lúdico con el que podían lanzarse a registrar mensajes, subliminales o no, de todo tipo, guiños a los fans, chistes y bromas de cualquier índole, saltarse la censura, como simple elemento artístico o llegado el caso, de denuncia social o ataque hacia aquello con lo que no estuvieran de acuerdo. ¿Qué ocurrió? Que un gran número de artistas decidieron “darse al backmasking”, y con ello comenzaron los primeros movimientos religiosos que acusaban a las bandas de incitar a la violencia y el satanismo.

«Echoes» de Pink Floyd,
“Echoes” fue lanzado en 1971 por Pink Floyd, como cara B del sexto álbum de la banda, Meddle, tres años después de que se estrenara “2001 Odisea del Espacio”, en 1968.y la relación con Kubrick

¿Qué hay de cierto y qué de leyenda en la sincronización de “Echoes” de Pink Floyd con el final de “2001, Odisea del Espacio” de Stanley Kubrick? En vida, tanto Kubrick como los integrantes de la afamada banda negaron que existiera paralelismo alguno entre la monumental obra del genial director de cine y la pieza musical, más allá de la influencia que tuvo el cineasta entre los liderados por Roger Waters. Aún así, lo cierto es que si se junta y sincroniza el segmento final de “2001 Jupiter and Beyond the Infinite” con Echoes no se puede evitar pensar que la banda construía 23 minutos enormes, mientras observaba en una pantalla las escenas del espacio.
La historia ha dejado mil y una anécdotas acerca de Pink Floyd y la influencia que tuvo para la banda muchos de los clásicos de la ciencia ficción o del género fantástico en el cine. No sólo 2001, sino The Wizard of Oz o la misma Alicia de Disney parecen avanzar al unísono si bajamos el volumen del filme y acoplamos a la banda en las imágenes.
En cualquier caso existen dos elementos comunes en estos ejemplos. Cada uno de esos tres filmes se hicieron antes de que la banda lanzara algún tema o LP que se sincronizaba. Junto a este detalle, Pink Floyd comentaría en más de una ocasión ser auténticos fans de las tres obras.

 

Veamos una correlación de cuatro casos conocidos:

La supuesta muerte de Paul McCartney

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La primera gran leyenda urbana ocurrió en 1969 y como no podía ser de otra forma, tenía a los afamados mundialmente The Beatles y a uno de sus miembros como protagonistas estelares. Ese año se corrió el rumor de que el notable bajista había muerto en un supuesto accidente. El 12 de octubre de ese mismo año un chico llamó al presentador Russ Gigg, de la emisora de música WKNR-FM en Estados Unidos El joven dijo llamarse Tom y ser estudiante de la Universidad de Michigan. Dijo que McCartney estaría muerto.
La razón: Tom convenció al airea Giggs para que reproduciera la canción “Revolution 9” en reverso. Lo que en palabras del locutor resultaría que la frase “number nine”, que se repite muchas veces, se convierte en “turn me on, dead man…”. Tras la escucha muchos oyentes llamaron al programa y se mostraron receptivos al mensaje, un hecho que no hizo más que avivar la leyenda de la supuesta muerte de Paul.

Esta fue la secuencia (original e inversa):

Freddie Mercury y los evangelistas

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En 1980 otra célebre banda inglesa, Queen, lanzó el single “Another One Bites the Dust” perteneciente al álbum The Game. Unos años más tarde y cuando el tema ya era todo un clásico del rock, un grupo de cristianos evangelistas acusaron al tema de supuestos mensajes subliminales a través del backmasking.
El grupo alegaba que Freddie Mercury cantaba, si se reproducía a la inversa, “Decide to smoke marijuana”, “It’s fun to smoke marijuana” o “Start to smoke marijuana” (Traducido, comencemos a fumar marihuana). El notable intérprete ya desaparecido se tomó en broma las acusaciones. De todas maneras, finalmente tuvo que salir a desmentir los rumores un portavoz de Hollywood Records (el sello de Queen en Estados Unidos) al negar que la canción tuviera dichos contenidos.

Esta fue la secuencia (original e inversa):

Unos años más tarde y en todo un tour de forcé por demostrar si existe o nobackmasking, los psicólogos John R. Vokey y J. Don Read llevan a cabo un estudio en 1985. Usando el salmo XXIII de la Biblia o el Another One Bites the Dust de Queen investigan los sonidos para concluir lo siguiente:

Tras el estudio no pudimos encontrar efecto significativo alguno de los mensajes invertidos sobre el comportamiento de los oyentes, consciente o inconscientemente.

Increíble, pero esto ocurrió.

Stairway to Heaven (versión satánica)

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“Stairway to Heaven”, que traducido significa Escalera al Cielo, es uno de los más bellos temas de Led Zeppelin. Pero con ina increíble historia. Y probablemente uno de los casos más famosos de backmasking. En 1971 la notable banda británica integrada por el guitarrista Jimmy Page, el vocalista Robert Plant, el bajista y tecladista John Paul Jones y a John Bonham en batería, lanzó el tema como parte del álbum Led Zeppelin IV.
Ocurrió que posteriormente acusaron a la canción de contener mensajes satánicos cuando se reproduce hacia atrás (a mitad de la canción). La denuncia llegó firmada por el tele-evangelista Paul Crouch, quien afirmaba que el tema quedaba así:
“Oh here’s my sweet Satan. The one whose little path would make me sad, whose power is Satan. He’ll give those with him 666, there was a little toolshed where he made us suffer, sad satan”, cuya traducción literal reza: “Oh, aquí está mi dulce Satán. Aquel cuya trayectoria poco me haría triste, cuyo poder es Satanás. Él le dará los que con él 666, había un pequeño cobertizo en el que nos hizo sufrir, triste satanás…”
Ante semejante denuncia, con frases tan fuertes, y como en este caso el rumor se hizo demasiado grande debió salir al paso el mismísimo Robert Plant para explicar todo. “En primer lugar, ¿A quién se le hubiese ocurrido eso? Tienes que tener mucho tiempo libre para siquiera considerar que alguien pueda hacer eso. Y especialmente con ‘Stairway to Heaven’, estábamos tan orgullosos de ella, y sus intenciones son tan positivas. La sola idea me parece sucia, pero es muy estadounidense, en ningún otro sitio del mundo nadie se lo ha planteado o se han preocupado por ello. Si los mensajes al revés funcionaran todos los discos llevarían ‘compra este álbum’ escondido”, expresó seriamente, aunque no era comín verlo así.
Tal fue la repercusión que hasta la misma discográfica, Swan Song Records también emitía un comunicado negando las acusaciones y explicando, por si existieran dudas, que los vinilos del sello “sólo giran en una dirección, hacia adelante”.

Esta fue la secuencia (original e inversa):

 

El caso de Judas Priest y el pacto suicida

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La acusación más grave sobre backmasking llegó tras la muerte en 1985 de un joven y tuvo como protagonistas a la banda británica Judas Priest. James Vance y Raymond Belknap, estudiantes en Nevada, acudieron a un parque y se emborracharon. Belknap había llevado una escopeta del calibre 12, se apuntó a la cabeza y se disparó muriendo al instante. Acto seguido su compañero hizo lo mismo, pero sobrevivió. A los tres años Vance moriría por sobredosis de analgésicos, pero antes de fallecer había contado a su familia que durante el intento de suicidio ambos habían escuchando el álbum “Stained Class” de Judas Priest.
Según el relato de los padres, quienes acusaron a la banda de estar involucrados indirectamente del suicidio, Vance les contó que estaban escuchando el tema “Better By You, Better Than Me” (algo así como “mejor que tú, mejor que yo”), el que supuestamente contenía el mensaje subliminal “Do It” (2Házlo”) escuchando la cinta al revés y que llevaría a los chicos a este pacto suicida.
Un juicio que comenzó en 1990 y que duró tres semanas acabó con un juez dictaminando lo siguiente: “La investigación científica presentada no establece que el estímulo subliminal, aún si se percibe, pueda precipitar a una conducta de esta magnitud. Existen otros factores que explican el comportamiento del difunto, independientemente del estímulo subliminal”.
La respuesta posterior de la banda fue que jamás se les pasó por la cabeza insertar este tipo de mensajes y que de haberlo hecho habrían introducido un mensaje que incitara a comprar más discos, y jamás pensando en que se maten los que lo escuchan..

Religión vs backmasking

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DISPUTA. Cuando se enfrentaron dos posturas, debido a erróneas interpretaciones
A lo largo de la corta historia del backmasking han existido un gran número de grupos acusados falsamente de utilizar la técnica para el uso de mensajes subliminales, de dudoso fin. En Estados Unidos acabó siendo un tema controversial durante las décadas de los ´70 y los ´80, con acusaciones de grupos cristianos sobre manipulaciones con fines satánicos, lo que llevó finalmente a la quema de vinilos por grupos extremistas e incluso a las propuestas de legislaciones por estados y gobiernos federales.
Los primeros que presionaron por demonizar la técnica fueron varios grupos de cristianos fundamentalistas, quienes declaraban que los mensajes subliminales de corte satánico alteraban el comportamiento de las personas. Aseguraban que la música rock junto al backmasking era capaz de inducir al oyente hacia el sexo y el consumo de drogas. Según escribiría el Pastor Jacob Aranza en el libro de 1982 Backward Masking Unmasked: “Los grupos de rock están utilizando la técnica para transmitir mensajes satánicos relacionados con las drogas al subconsciente”. Incluso, el Pastor Aranza formó por entonces grupos de cristianos que recorrerían varios estados alertando de esos mensajes subliminales y advirtiendo a los padres cristianos sobre el peligro que corrían los hijos.
Una de las consecuencias de esas olas de protestas fue el despido de muchos de los locutores de radio que alentaban a los oyentes a buscar mensajes a través del backmasking en sus vinilos.

Decisiones estatales
De todas maneras, lo más grave fue la legislación que impulsaron los gobiernos de Arkansas y California. En 1983 se introdujo una ley para prevenir y evitar la técnica y que ésta “pueda manipular el comportamiento sin el conocimiento o consentimiento de las personas y convertirlas en discípulas del Anticristo”
Esta propuesta llevó a unos niveles de censura inauditos. Durante el tiempo que estuvo activa en California se aprobó que toda distribución de una grabación que incluyera backmasking no declarado (por tanto el término no tendría validez) incurría en una invasión a la privacidad de las personas, y por tanto el distribuidor podría ser demandado.
En Arkansas la ley también fue aprobada por unanimidad el mismo año y obligaron a que discos de Pink Floyd, The Beatles, Queen, Led Zeppelin o Electric Light Orchestra (ELO) debían incluir una etiqueta con advertencias que añadían lo siguiente: “Atención: Este registro contiene backmasking que puede ser perceptible a un nivel subliminal cuando el disco se reproduce en sentido inverso”

Ya en los 90, con la nueva década se calmó la controversia. Ante la fuerte creencia de un sector de los ciudadanos estadounidenses del uso “satánico” de las letras durante tantos años, siempre existieron estudios que demostraban que todo se debía a una percepción errónea de un patrón. El profesor de Stanford Brian Wandell analizó el comportamiento de esta época para investigar sobre los acontecimientos. Y concluyó que la creencia del backmasking cuando no lo hay se debe a un error que surge de la facilidad con la que reconocemos patrones.
El profesor argumentaba que la teoría de la persuasión subliminal es inverosímil. Wandell venía a decir que matemáticamente, si escuchamos el suficiente número de veces un tema, al final lograremos encontrar un patrón.
Y es que lo que ocurre con los mensajes de artistas como Queen o Led Zeppelin, que es un uso de la fonética invertida sin intencionalidad, un acto involuntario por parte del artista que accidentalmente puede llegar a combinar nuevas palabras cuando se escucha al revés.

Fuente: gizmodo.com

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