Jessie (Kate Bosworth) y Mark (Thomas Jane) son una pareja de casados que perdieron a su hijo en un accidente y deciden adoptar a Cody, un niño de ocho años (Jacob Tremblay). Este pequeño tiene un don –o maldición– que lo ha acompañado toda su vida: en cuanto se queda dormido, sus sueños se manifiestan en la realidad. El problema es que tanto las cosas buenas como las malas cobran vida, y sus demonios aprovechan su somnolencia para salir y atormentar a los presentes.

Para empezar, Somnia: Antes de despertar te provoca el primer susto apenas en el minuto 60 de la cinta, cuando lleva más de la mitad de su duración, pero esto a mí parecer, no es un fallo en la «estructura de espanto», sino que me atrevería a decir que la película está mal promocionada en términos de género y, de entrada, eso crea falsas expectativas. La película está relacionada con La noche del demonio oActividad paranormal (se anuncia como una cinta de los productores de estas sagas); sin embargo, más que categorizarse como «de terror» se siente más como unthriller fantástico, sobrenatural. ¿Por qué hago la aclaración? Tan sólo para ayudar a guiar al lector a saber qué esperar en pantalla. El director, Mike Flanagan, logró provocar una gran dosis de sustos y escalofríos con sus películas pasadas, especialmente con Oculus: El reflejo del mal, pero su nueva cinta, aunque sí tiene un par de éstos, se queda muy SOMNIA poster LRcorta para los fans asiduos del género. Los sustos que hay son escasos y muy básicos.

La película tiene tres aspectos que destacan, pero tampoco son memorables: el guion original del director y el guionista Jeff Howard (con quien ya había colaborado en Oculus); la actuación de Jacob Tremblay, mejor conocido por su papel en La habitación; y el monstruo/demonio que aparece. La trama de la película no cuenta con giros inesperados, pero entretiene y te invita a querer quedarte hasta el final para entender el trasfondo de la historia (un poco ridículo, por cierto). Tremblay vuelve a demostrar, a su corta edad, que puede llevar a la pantalla la ternura e inocencia de un niño sin necesidad de actuarla y, al mismo tiempo, interpretarla exitosamente cuando se necesite. La apariencia del monstruo/demonio, aunque tampoco es espeluznante y con los mejores efectos, cumple para provocar un par de saltos en el asiento. Pero como ya mencioné antes, incluso con éste, la película no llega a ser de terror. Para explicarme mejor, es como el caso de La cumbre escarlata de Guillermo del Toro, que cuenta con un ser sobrenatural que estremece cuando aparece en pantalla, pero que no por eso le da el título de película de terror.

Por el lado contrario a la exitosa presencia de Tremblay, Kate Bosworth, quien interpreta a la mamá adoptiva del niño, entrega una actuación monótona durante toda la película, muy plana. Tiene la misma actitud cuando alguien muere, que cuando alguien se salva, que con su esposo, que con un ser sobrenatural. El espectador puede sufrir, alegrarse, sorprenderse o decepcionarse por las cosas que pasan a cuadro, pero sólo porque están pasando y no porque la actriz las transmita con su actuación.

Somnia: Antes de despertar es un thriller sobrenatural con un par de escenas de suspenso, una historia original e interesante que no se convertirá en un referente en ningún aspecto. Ah, y cuenta con un soundtrack de Danny Elfman y The Newton Brothers que pasa tan desapercibido que casi olvido mencionarlo.

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