Alrededor de las 22.30 del pasado lunes 22 de mayo sucedió un enigmático hecho, con final abierto. A la vera de la costa oriental del río Paraná, en su curso descendente, aparece Villa Hernandarias, una apacible y turística localidad del distrito Antonio Tomás, que es parte del departamento Paraná, en el corazón mismo de Entre Ríos. Allí, una familia, como cualquier otra noche, se reunía alrededor de una mesa a cenar en su casa, y debido a que aún quedaban algunas cosas por acomodar, un jovencito de sólo 13 años fue enviado a otro sector para buscar lo que faltaba. Al rato, y como el chico no regresaba, un mayor de unos 25 años se acercó, pensando que el adolescente podía tener problemas con una puerta que a veces da trabajo porque suele atascarse. Sin embargo, cuando llegó al lugar y, una vez que destrabó la puerta, al abrirla y mirar en donde debía estar el muchacho, este había desaparecido sorpresivamente.

Algo confundido, el hombre regresó hasta donde se encontraba el resto de sus parientes, presumiendo que el chico ya había vuelto al comedor. Pero al ver a los presentes, todos fueron invadidos por una mezcla de sorpresa, desazón y desesperación, ya que el jovencito tampoco estaba allí, ni en ningún lado, y nadie lo había vuelto a ver. De inmediato todos iniciaron una frenética búsqueda por cada rincón de la casa, en la calle, llamándolo al celular -que aparecía como apagado- e incluso alertaron a las autoridades policiales del pueblo.

Todo sucedió en no más de diez minutos, dado que de pronto se produjo la llamada tan ansiada, y que les devolvió el aliento a todos. Era el chico que, confundido, explicaba desde su celular que no sabía cómo había llegado hasta una parada de colectivo. Entonces comenzó a describir cómo era el lugar donde se encontraba, hasta que los agentes policiales, ya presentes en la casa, identificaron el sitio y se dirigieron a buscarlo.

Una vez que los policías lo ubicaron, a aproximadamente 1.500 metros de su casa, el jovencito, visiblemente alterado, no entendía qué era lo que le había ocurrido. Sólo supo explicar que estaba a espaldas de su pariente cuando “lo cegó una luz muy fuerte”, escuchó “un ruido como chistido o chasquido” y apareció en la parada donde en definitiva la policía lo ubicó. Casi a un kilómetro y medio de distancia. Asustado, aterrado, explicó que vio una luz y que no recordaba nada más hasta que, casi 10 minutos después, “reapareció”, por así decirlo, en la parada de colectivos. Hasta el propio jefe de policía de Villa Hernandarias, Diego Wasinger, ratificó la desaparición y reaparición del muchacho.

De más está decir que el caso enseguida tomó estado público, máxime en un pueblo que no supera los seis mil habitantes. Por eso, mientras algunos se alegraban de su reaparición, muchos otros se burlaron de la enigmática desaparición del jovencito, hasta tomar en tono humorístico un caso que, en especial para toda la familia, resultó un susto mayúsculo. Sin tener una remota idea de lo que pudo llegar a suceder con el chico, que desde entonces y hasta el cierre de este suplemento no había emitido opinión alguna. Lo cierto es que, si nos atenemos a qué es lo que pudo haber sucedido, y siempre considerando el hecho como una verdad indiscutible, el chico vivió un caso de teletransportación o bien fue víctima de una abducción por parte de un OVNI. Un caso con final abierto, ya que el fiscal de menores de Paraná decretó el secreto de sumario y decidió que el chico no tenga contacto con la prensa hasta tanto avance la investigación policial.

LA ACTUACIÓN DE LA POLICÍA LOCAL

Diego Wasinger, jefe de la comisaría de Hernandarias, relató el hecho y contó que tomó conocimiento del suceso durante la noche del lunes, alrededor de las 22.30, en la guardia del Hospital San Martín de esa localidad, donde el chico implicado estaba junto a sus allegados.

“Nos comisionamos al hospital local, nos entrevistamos con esta gente, e indicaron que minutos previos estaban en su domicilio, cenando, en la zona norte de la localidad. En determinado momento, este menor fue a buscar unos elementos a otro lugar de la finca. Se acuerdan que la puerta de ese lugar tenía desperfectos. Va un mayor a buscarlo y, efectivamente, vieron que tenía problemas cerrando la puerta”, indicó el funcionario policial, que dos veces más dialogó con el menor.

Y continuó: “Cuando este mayor, de unos 25 años, estaba cerrando la puerta, y el menor a dos o tres metros, se da esta situación: al darse vuelta, el chico ya no estaba. Pensó que el nene había corrido a la casa, pero al llegar, pregunta por el menor, y no estaba allí”. Esto obligó a los familiares a comenzar la búsqueda, ya que había desaparecido por completo. “Tenía un celular, pero se encontraba apagado. En menos de 10 minutos, el chico atiende y les manifiesta que estaba en una garita de colectivo, sin saber precisar en cuál”, contó Wasinger.

Luego, el jefe policial dijo en declaraciones radiales a La Voz que fueron a buscarlo y efectivamente lo encontraron en una garita en el otro extremo de la ciudad, por lo que decidieron llevarlo al hospital. “El chico manifestó que mientras el familiar estaba cerrando la puerta, ve una luz extraña, siente un ruido y pierde el conocimiento. Luego, se despierta en la garita del colectivo”, finalizó diciendo Wasinger.

DOS FENÓMENOS DIFERENTES

La luz brillante que dijo ver el chico es quizá la clave para desentrañar que le pasó. Empero, entre teletransportación y abducción hay diferencias, aunque una no está desligada de la otra. La teletransportación, de carácter parapsicológico, es un fenómeno de desmaterialización de un individuo en un punto dado, y su aparición en otro. ¿Cómo? Hay dos supuestos. Uno, apelando a anomalías espacio-temporales del universo que todo lo rodea, ya que episódicamente se abren “vórtices” o “portales” por donde inadvertidamente puede pasar una persona, apareciendo en otro lugar… u otro tiempo. Ejemplos hay muchos. Individuos que ingresan en un bosque y al regresar a su sitio originario comprueban que ha pasado mucho más tiempo (incluso años) de lo que les parece. Automovilistas que entran en un “banco de niebla” y aparecen en otro país. De Canadá a México, en tiempos imposibles de cumplir.

La abducción, siempre desde el plano de la ovnilogía, es genéricamente un secuestro de humanos por parte de alienígenas de otros mundos. En esos casos, con infinidad de variables, aparece una nave o luz desconocida que hace desaparecer a una persona. ¿Cómo la elevan hasta la nave? Puede resultar que para ello esos seres utilicen la teletransportación. Pero en casi todos los casos, los testigos recordaron cómo fue todo, e incluso llegaron a describir el interior de la nave. Además, ver una luz brillante no garantiza que lo haya abducido un OVNI Ha habido casos de gente que “desapareció” a la vista de muchas otras personas para “reaparecer” en otro sitio, aunque no siempre recordaron el “periplo” que efectuaron.

Claro que el joven de Hernandarias dijo haber visto una luz brillante, pero no habría mencionado, en sus únicos dichos oficiales, haber recordado encontrarse en el interior de un OVNI. Con lo cual, la teletransportación parece sacarle ventajas a la abducción.

OPINIÓN: LA PRIMERA IMPRESIÓN DE LA UFÓLOGA SILVIA PÉREZ SIMONDINI

Silvia Pérez Simondini es directora del Museo OVNI de Victoria, Entre Ríos, y una de las voces más autorizadas en el tema. En diálogo con Dogma-Argentina, expresó: “Si bien inicialmente hice algún comentario por desconocimiento del caso, tomando rasgos generales del hecho, como es nuestra costumbre, lo importante es ver in situ los hechos, analizar evidencias, en este caso puntual de Hernandarias es interesante que intervino la policía, los médicos del hospital, etc. Y si bien nosotros estamos en contacto por terceros con la familia, sólo vamos a entrar en investigación si el padre nos autoriza, y con asesoramiento profesional de un reconocido psiquiatra, porque los riesgos que conlleva son muchos”.

La ovníloga agregó: “El papá está haciendo resguardo del chico, que está muy abrumado por la experiencia y por los pedidos de entrevista de varios ufólogos. Creemos que la mejor manera de ver el caso es dar un tiempo prudencial, para tranquilidad de la familia, que está agobiada por las burlas de gente del pueblo y en redes sociales y esto de alguna forma contamina el caso”. Pérez Simondini explicó que “es importante recalcar que sólo un profesional médico debe intervenir, ya que pueden arruinarle la vida a alguien, máxime si es un niño”.

Sobre su hipótesis, la ovníloga no quiso arriesgar opinión, pero sí precisó que “se nota a las claras de que no se trata de un invento. Evidentemente si vio una luz, no se puede interpretar como algo humano, llega de un estado superior”, aunque descartó un estudio de hipnosis, ya que podría generarle inconvenientes al por ahora conflictuado joven.

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